El Activo representa la unidad específica y tangible que ha sido adquirida y asignada dentro de la organización. Su existencia permite materializar la inversión real de la compañía, entregando un control exacto y físico sobre los bienes para asegurar una administración patrimonial correcta. Resuelve el problema de la falta de visibilidad sobre los objetos individuales que componen el capital físico de la empresa, garantizando que cada recurso sea rastreable y administrable.
Funcionamiento general
El activo es la manifestación individual que nace a partir de un producto base definido en el catálogo. Se caracteriza por poseer atributos únicos e irrepetibles como números de serie, códigos internos o fechas de adquisición, lo que permite distinguirlo de otras unidades del mismo tipo. Su ciclo de vida es dinámico y transita por distintos estados lógicos que reflejan su situación y disponibilidad real dentro del inventario de forma constante, desde su ingreso hasta su disposición final.
Alcance y límites
Corresponde utilizar este concepto cuando es necesario rastrear, entregar o dar de baja una herramienta física que ya forma parte del patrimonio de la organización.
Su alcance se limita a representar la unidad individual; no se utiliza para realizar clasificaciones teóricas ni para agrupar bienes en familias generales, labor que pertenece a otros niveles jerárquicos del módulo.
No representa una categoría de gasto, sino la unidad física sujeta a custodia.
Relación y diferencias con otros elementos
Se relaciona directamente con el Producto, puesto que el sistema requiere que todo activo se base obligatoriamente en un modelo previamente definido. La diferencia fundamental radica en que el Producto es el modelo de referencia en el catálogo (la idea general), mientras que el Activo es la unidad tangible y única con un identificador específico que el colaborador recibe para su uso diario.